Nos fuimos quedando en silencio nos fuimos perdiendo en el tumulto nos fuimos acostumbrando a aceptar lo que dijeran nos fuimos perdiendo en el tumulto.
Se nos fue pegando la avaricia y con ella también la injusticia nos gustó los artefactos que ofrecían las vitrinas y se fue apagando nuestro canto.
Nos soltamos de las manos dejamos de ser hermanos levantamos nuestros cercos con ladrillos y cemento.
Se nos fue olvidando de mirar atrás se nos fue olvidando de escuchar la paz cambiamos monedas por libertad y en cajas de vidrio escondimos la igualdad.
La televisión nos fue diciendo haga esto lo otro o aquello la radio nos fue mintiendo mientras se escondían muertos nos fuimos quedando en silencio.
El paisaje se llenó de dueños crecieron los cercos y el desierto mientras en las poblaciones los obreros comen viento nos fuimos quedando con lo nuestro.
Nos callamos en la hora de decir nuestras verdades porque era conveniente salvar nuestra propiedad.
Nos olvidamos un día de amar todo funcionaba en torno del metal se nos fue olvidando la experienciase nos fue pudriendo la conciencia nos fuimos quedando en silencio nos fuimos perdiéndo en el tiempo...
No quisiera que la rabia, ni la tristeza ni la nostalgia me abandonaran. Olvidar no es lo mismo que reparar, superar o sanar. Si hoy nos golpeó la injusticia por qué lo que sigue es estar tranquilos ? por qué calmarse? por qué dejar esto así? por qué debemos asumir que no se puede pelear contra entidades superiores, dueñas del poder y la verdad. Porque las estadísticas así lo dicen, contra esto no se puede hacer nada. Yo discrepo, protesto, me sumo a cualquier cosa que pueda yo hacer para agotar la fuerza enemiga, hostil, desmoralizada y perversa que cae sobre inocentes. No considerar jamás un "nadie fue"... estos no son aires de venganza, son aires de justicia. Lo más asqueroso de todo, es que no solo a nosotros nos ha ocurrido, son muchos los que sufren, han estado así durante décadas. Hasta cuándo...
Nació Emilita, un día 3 de julio a las 8 y 20 de la noche hora chilena. Se parece a su papá Mario, pero tiene los ojos de su mamá Caro. Llegó justo a tiempo, ella traerá felicidad a la familia en un momento de tanta pena. Verle su carita y como va creciendo todos los días, nos hace pensar en lo que tiene por vivir y todo lo que compartirá con todos nosotros, especialmente sus 4 abuelos, tías y otros primos. Estamos tranquilos, pensando en ella, en la compañía permanente que tendrá la Caro, la mantendrá ocupada y feliz, un bebé siempre da mucho que hacer. Eso nos tranquiliza aquí, estando tan lejos de ellos por suerte no por mucho tiempo, a final de cuentas, 2 años no son tanto. Como dice una tía, se aprecia más la luz, desde la más completa oscuridad. Otra tía me dijo, hay alguien que nació para cumplir todos aquellos deseos de quien no los pudo realizar. Una vida que empieza llena de amor, aparece justo cuando otra se va con tanto dolor, son cosas que hay que vivir, nos guste o no.
Pa la despedida del Cris, estábamos todos apoyando a nuestro primo que partía a vivir a Chiloé y Toño por supuesto, una vez más que estaría presente. Esta fue la última foto que nos sacamos juntos, bueno después nos vimos otro día donde mi tía tomando oncecita y jugando con los perritos de la negra, el Toño fatigado de hambre se preparó un sandwich de champiñones con queso, recuerdo todo lo que conversamos ese día, lo tengo como disco grabado. Hoy estamos muy tristes por su partida, no hay consuelo ni resignación en nuestra familia. Quisiera decir a quienes no lo conocieron lo importante que fue su paso por este mundo, su protagonismo en cada momento que vivimos todos junto a él.
Siento que todos los primos somos hermanos pero con papás distintos no más, casi por mera casualidad. Crecimos juntos, nadie más que nosotros conocemos y recordamos nuestros cambios, como nos fuimos volviendo más viejotes, las pololas y pololos, las penas de amor, problemas existenciales, etc. Somos testigos de las caras de sorpresa cuando abrían los regalos de navidad en la casa de la Wiwi, cuando nos quedábamos en la puerta todos abrigados y listos esperando más de una hora a que nuestros papás se despidieran, cuando los grandotes, Rodri, Pancho Toño y Cris se metían a la piscina y no dejaban bañarnos tranquilas, cuando salíamos juntos al Quisco, cuando cambiamos nuestros dientes, cada primera comunión, cada cumpleaños, las graduaciones, los 18 de septiembre donde la tía Tuti, cuando murió nuestro tata, esas infinitas reuniones familiares con las guitarras sonando, alguna vez hasta hubo pianos y muchas voces cantando, todos disfrutamos los momentos juntos, superando peleas entre tíos, resignándonos cuando algunos decidieron vivir fuera de Chile, pero aún así el lote siempre junto, con los que quedan, soportándonos, queriéndonos, disfrutándonos y conociéndonos. Perdimos a uno de nosotros, de forma injusta, la máxima expresión de maldad cayó sobre un hombre de corazón noble y solidario. Resaltaba lo dulce de su forma de ser, su beso y abrazo cariñoso, eso si que cuando discutía parecía que la verdad se le salía por la piel, él siempre tan intenso en todo. Ayudó a tanta gente, era muy sensible frente a la injusticia, hizo mucho por aquellos que lo necesitaban. Hizo que todos nos sintiéramos orgullosos de él. Sus amigos, lo adoraban, entrañables de toda la vida, su familia, lo amaba infinitamente. Tan expresivo, tan abierto para decir todo lo que consideraba urgente y necesario, de sonrisa transparente, amplia y directa, cantaba y tocaba algunos instrumentos, era rockero pero también disfrutaba de la trova del cubano y algunos otros, tenía seguridad en todo lo que se proponía y lo cumplía. Era un hombre de palabra, confiable y tan querido por muchos. Aunque no esté aquí a la vista, lo tenemos estampado en nosotros, compartiremos todo lo que vivimos con él, conózcanlo igual, porque para aquellos que lo queríamos mucho, siempre vivirá.